La almohada esquizofrénica

domingo, 21 de abril de 2024

Distimia.

Posted by Haydes at domingo, abril 21, 2024 0 comments
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio
Suscribirse a: Comentarios (Atom)

<<¿Qué es lo que vieron sus ojos? ¿Le engañaba la vista o estaba sufriendo una alucinación? Un hombre tumbado sobre las losas dormitaba con gran placidez. Su cabeza, alzada treinta centímetros del suelo, semejaba descansar cómodamente en una almohada...¡mas la almohada no existía! ¿Cómo el durmiente podía mantenerse en esa posición inverosímil? Alguien le aclaró días más tarde que esa almohada invisible en la que reclinaba su cabeza el dormilón existía en realidad: existía con forma, peso, volumen y consistencia en la mente de ciertos enfermos. Tan de verdad era, y tantos los que la usaban, que tenía un nombre: "La almohada esquizofrénica>>. (Los Reglones Torcidos de Dios).

Entrada destacada

Siempre te gustaron los tipos extraños. [1/2]

¿Cómo habíamos llegado hasta allí? Quizá debido al pliegue espacio-temporal producido durante el estallido multicolor de la tormenta cósmic...

Sombras de cristal

Según acabé me lié un canuto -llevaba muchas horas sin fumar nada de verde- pero antes de enchufarlo me serví un copazo de los míos, en vaso de tercio. “Raúl, ¿realmente vas a seguir autodestruyéndote de esa manera? quiero decir, ¿ésta es tu solución para todo? ” Muy bien, reflexiona, te ha dado pie para poder soltar algo muy bueno si lo meditas: “A ver, Sandra, veamos cómo puedo explicártelo…imagina que vives en un mundo en el que todos creen ser felices, no porque lo sean, sino porque están tan drogados que aceptan su destino con euforia y condescendencia plena. Imagina que esas drogas existen en forma de metas y objetivos absurdos que desde que eras una criatura te han metido por los ojos y los oídos a través de la televisión, la publicidad, el cine comercial y toda esa basura. Imagina que quien quiera que sea que esté allí arriba, y dudo que sea Dios, te hace creer que consiguiendo ciertos bienes materiales te sentirás completamente realizado, como por ejemplo tener un buen piso de cien metros en el centro, tu coche deportivo, tu ropa de Zara y Mango, tu Play, tu equipo de música de alta fidelidad, tu home-cinema y tu televisión TDT de treinta y cinco pulgadas, sin hablar de un cuerpo perfecto dictado por los estudios de cine hollywoodienses, marcas de ropa, cosméticos y alimentación, haciéndote sentir una puta mierda si no luces el cuerpazo de David Beckham, Brad Pitt o Di Caprio, en el caso de los tíos, y Angelina Jolie Jennifer Aniston o Stella Warren, en el caso de las mujeres. Imagina que desde pequeño se queda implantado en tu cerebro el objetivo de parecerte a tus ídolos, ya sean Zidane, Nicole Kidman, Kurt Kobain, Bill Gates o incluso John Lennon, reduciendo inconscientemente tus aspiraciones a ser alguien de gran éxito deportivo, artístico o empresarial, frustrando todas esas ambiciones según vas creciendo al darte cuenta de que tal cosa nunca sucederá. Imagina que, todavía no acaba esto, te colocan unas antojeras, como a un animal de tiro, negándote la posibilidad de ver más allá de esta pequeña sociedad de bienestar omitiendo en tu cerebro, como si jamás existieran, toda la miseria, hambre, guerras, matanzas, epidemias, etcétera, que existen ahí afuera, que afecta a la mayoría de la población mundial, permitiéndote malgastar tu dinero en caprichos y objetos que no necesitas relegando cualquier sentimiento de culpabilidad por tu parte. Imagina un mundo en el que por mucho que hagas no podrás cambiar nada y, si te opones a él, serás despreciado y visto como un bicho raro. Bien, pues ahora imagina que sabes todo eso, además lo comprendes y lo tienes presente constantemente… más que nada porque, y pienso que es gracias a Dios, toda esa basura mediática no te afecta, o lo hace en menor medida que a los demás. Ahora imagina que estás atrapado, confinado en un laberinto de superficialidad, incoherencia e individualismo extremo, lo que viene a ser la sociedad en que vivimos, y nada de lo que hagas o pienses te va a ayudar. Después de todo esto, y admitiendo que jamás podrás escapar, esclavo de la resignación, crees que la única salvación es la fe en el ser humano a pequeña escala, en las personas que te rodean en el día a día. Por último, ese hilillo de fe se ve cortado, quemado y sepultado al descubrir que la única ley social y humana que existe es el egoísmo atado a un comportamiento masificado de mediocridad intelectual y, en tu caso, está directamente relacionado con recientes y diversos desengaños a nivel personal y emocional, fallecimientos incluidos. Entonces dime, ¿cuál es tu solución a todo esto?, ¿te parece correcto juzgarme por utilizar drogas tales como el alcohol o la hierba para remplazar todas aquellas que he mencionado antes mientras encuentro algo mejor?" Jamás había visto una cara como la que se les había quedado a Matías y Sandra al final de mi argumentación. “De puta madre. Y ahora, ¿me permitirás seguir disfrutando de este copazo y de este canuto?” No sé si tuve razón en todo eso que le solté, pero hacía mucho que no me sentía tan… consciente

Archivo

  • ►  26 (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  25 (2)
    • ►  septiembre (2)
  • ▼  24 (2)
    • ▼  abril (1)
      • Distimia.
    • ►  febrero (1)
  • ►  23 (1)
    • ►  mayo (1)
  • ►  22 (2)
    • ►  diciembre (2)
  • ►  19 (1)
    • ►  febrero (1)
  • ►  14 (1)
    • ►  marzo (1)
  • ►  13 (7)
    • ►  octubre (1)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (2)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  12 (2)
    • ►  abril (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  11 (10)
    • ►  noviembre (1)
    • ►  octubre (1)
    • ►  septiembre (2)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (1)
    • ►  mayo (1)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (1)
  • ►  10 (19)
    • ►  diciembre (1)
    • ►  octubre (1)
    • ►  septiembre (1)
    • ►  agosto (2)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (8)
    • ►  mayo (2)

"Intento lamer mis heridas, como aquel pobre cocker que murió en mis brazos, implorante y resignado a la vez. Nunca quise otro perro, fue demasiado sufrimiento. Mi único y verdadero amigo, dispuesto a cruzar el mundo para venir junto a mí, para que le pasara la mano por el lomo, para que le diera unas migajas de merienda.

Imagino tus dedos ágiles y largos, acariciando mi cuello. Conozco tan bien tus manos. Podría decirte qué día dejaste de morderte las uñas. Podría decirte cómo bailaban tus dedos por el violín el día de la fiesta de Navidad. Podría decirte cómo coges el bolígrafo, cómo borras. Podría incluso imitar los trazos de tu letra. Pero nunca podré sentir tus dedos en mi piel. ¿Qué no daría yo por una caricia tuya? Cruzaría el mundo, como mi cocker, descalzo, a nado, a rastras...Nada me dolería si tuviera tu caricia. Ni las malditas burlas del Sulfuroso. Ni los hirientes sarcasmos de mi padre. Ni los malditos cuchicheos a mis espaldas".

Steven Wilson · Happy Returns / Ascendant Here On...

Miscelánea

  • El dúo de la tos - Leopoldo Alias "Clarín"

Haydes 2010. Imágenes del tema: bopshops. Con la tecnología de Blogger.